Reseña sobre algunas de las principales investigaciones realizadas en torno a la composición musical artificial o asistida por computadoras.
por Adalberto Vidal
Nota: este ensayo fue originalmente escrito en inglés para la universidad de Cambridge en el año 2006. La siguiente es una traducción informal al castellano, cuyos capítulos iré publicando periódicamente.
Introducción
“The process of musical composition can be characterized as involving a series of choices of musical elements from an essentially limitless variety of musical raw materials.” (1)
La visión de la composición musical sostenida por Lejaren Hiller y Leonard Isaacson nos puede parecer muy clara y, quizás, demasiado generalizadora. Sin embargo, la idea de la composición musical como un proceso de toma de decisiones, fue conveniente y lógica para sus investigaciones, que han sido las primeras en experimentar con la automatización de las decisiones involucradas en la composición musical.
El estudio de sus experimentos, así como el de muchos otros que han realizado posteriormente otros investigadores, no dejan de intrigarnos:
- ¿Es una computadora realmente capaz de tomar decisiones?
- Si los sonidos que a veces producen, por ejemplo, las cascadas, los árboles, o cualquier otra fuente natural no son considerados música puesto que no son organizados por seres humanos, ¿porqué, entonces, podríamos considerar como música a las estructuras generadas automáticamente por las computadoras?
Estas preguntas están intrínsecamente relacionadas: si consideramos, como Hiller e Isaacson, que la música es el resultado de un proceso de toma de decisiones entonces deberíamos excluir del concepto “música” todas aquellas estructuras no organizadas por medio de decisiones, y, a la vez, las estructuras generadas por computadoras solamente podrían ser consideradas como musicales si aceptásemos que las computadoras son capaces de tomar decisiones.
Una posible respuesta podría ser encausada haciendo una distinción entre lo que entendemos como decisiones arbitrarias y decisiones lógicas. “A las elecciones determinadas aleatoriamente, o por impulso o capricho y no por necesidad, razón o principio” (2) se les da, generalmente, el nombre de arbitrarias. Este tipo de decisiones (exceptuando, quizás, aquellas determinadas en forma aleatoria) no pueden ser realizadas por las computadoras y por ende automatizadas. Parece ser que el impulso y el capricho pertenecen exclusivamente al dominio de los seres humanos y otros seres vivos, pero no, de momento, al de los “seres” artificiales.
Entonces, nuestra pregunta esencial puede ser reformulada en torno a si se pueden automatizar decisiones lógicas; es decir, aquellas que se toman por necesidad, razón o principio. Creo, en este punto, podríamos aventurarnos con una respuesta positiva.
Sin embargo, para que se puedan automatizar decisiones de este tipo, es necesario que exista previamente un marco lógico (reglas o principios de la lógica a ser aplicada), puesto que, como también ocurre en el proceso creativo humano, las decisiones creativas no suelen tomarse en base a un universo ilimitado de posibilidades sino que parten de una serie limitada de opciones, principios y reglas a los que también llamamos sistemas o estilos musicales.
Con el desarrollo de estos primeros sistemas artificiales de toma de decisiones musicales comienza la historia de la composición asistida por computadoras o composición artificial y, a medida que estos sistemas prueban que pueden ser capaces de asistir al compositor en la toma de decisiones musicales, un nuevo rol se abre para el compositor: la composición de sistemas de composición. El compositor no solo compone la obra sino que, ante todo, compone al compositor. Este nuevo rol requiere, ante todo, un conocimiento profundo de nuestros propios procesos creativos y cognitivos.
Puesto que “la música fue predeciblemente el arte más directamente accesible al estudio computacional”, (3) durante la década de 1950 hubo una oleada de entusiasmo entre los músicos e investigadores debido a la toma de conciencia del gran potencial y de las perspectivas provistas por el uso de las computadoras aplicadas a la automatización de la creación musical. Sin embargo, en la siguiente década, las computadoras pasaron a ser consideradas más como un nuevo instrumento musical que como un posible asistente del compositor a través de la automatización de la toma de las decisiones formales y estructurales de la música. Probaron ser más atractivas y accesibles para los compositores cuando eran usadas para generar y procesar señales de audio en lugar de aplicarse al análisis, a la creación y a la extensión del lenguaje, las estructuras y las formas de la música.
La computadora usada como instrumento musical ofrecía resultados inmediatos, y fue justamente esa inmediatez la principal razón por la cual se la usó más para ese fin que para asistir al compositor en la toma de decisiones involucradas en el proceso creativo. Los compositores estaban fascinados (y aún hoy continúan) con la nueva y relativamente sencilla forma de obtener un universo casi ilimitado de materiales sonoros, y tendieron a desestimar las capacidades intrínsecas de las computadoras para la extensión de las estructuras formales de la música.
De todas formas, la investigación en torno a las capacidades compositivas de las computadoras continuó desarrollándose en ciertos ambientes académicos especializados. Estas investigaciones suelen integrar conocimientos provenientes de disciplinas muy variadas como, por ejemplo, la biología, la matemática, las ciencias de la computación, la lingüística y la psicología. Asimismo, en la última década, las nuevas tecnologías han probado ser mucho más accesibles para los músicos, los cuales muestran, poco a poco, mayor interés y entusiasmo en este campo.
Casi sesenta años de investigación en el campo de la música generada por computadoras ha producido un espléndido corpus de música, experimentos, ensayos, teorías y software que va desde los primeros intentos de composición artificial basada en reglas determinantes a las últimas investigaciones en inteligencia artificial aplicada a la composición musical.
Puesto que gran parte de estas investigaciones y experimentos se desarrollan en ámbitos académicos, existe una rica y extensa bibliografía técnica que, en la mayoría de los casos, proviene directamente de los investigadores y compositores. También se han publicado varias antologías y compendios, las cuales proveen ensayos críticos y analíticos.
El objetivo de este ensayo consiste en revelar, mediante una revisión histórica de las investigaciones más significativas en el campo de la música generada por computadoras, el surgimiento de un cambio paradigmático en el arte de componer música. Un cambio que altera la relación tradicional entre el compositor y las decisiones musicales, y a la vez abre nuevos horizontes en los procesos de la composición musical.
Como veremos, la incorporación de la computadora en el proceso creativo no deja atrás las decisiones musicales de los hombres, sino que, en cambio, las extiende a nuevos dominios.
Próximos capítulos:
- Composición basada en reglas
- Composición basada en el aprendizaje
- Composición orgánica
- Pensamientos finales
Los comentarios son bienvenidos.
Referencias:
(1)Lejaren A. Hiller, Jr. and Leonard M. Isaacson, Experimental Music; Composing with an Electronic Computer (New York: McGraw-Hill Book Company Inc., 1959), p. 1.
(2)The American Heritage Dictionary of the English Language, ed. by Houghton Mifflin; 4th edn., (January 15, 2000).
(3)John Rothgeb, ‘Simulating Musical Skills by Digital Computer’, Proceedings of the 1979 annual conference (ACM 79), IEEE Transactions on Computers (1979), p. 121.
Adalberto Vidal
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